Moldeado a mano por alfareros, el barro es la esencia de las vajillas mexicanas.
  • Existen 11 tipos de acabados para el barro en México.
  • El barro se cuece a temperaturas que van de los 800 a los mil 200 grados centígrados.

El barro es una arcilla mezclada con agua que puede ser moldeada para producir todo tipo de objetos. Desde las etapas prehispánicas más antiguas, se utiliza para elaborar objetos que sirven para preservar o preparar alimentos y bebidas. Su uso nunca ha cesado en México.

El primer paso para hacer piezas de barro es seleccionarlo. En nuestro país los alfareros lo extraen de bancos que proveen muchas variedades. Una vez extraído, se procede a preparar la pasta, para después pulverizarla y secarla al sol. Después se tamiza y humedece, con lo cual queda listo para darle forma a través del moldeado.

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Existen dos formas de moldear:

  • Modelado. Se da forma con los dedos, se decora con agujas y se deja secar.
  • Fundición. Se usan moldes para crear las piezas, se seca en horno y decora a mano.

Después de ser moldeado, el barro pasa por un proceso de acabado. Existen 11 formas de hacerlo. Las más comunes en México son:

  • Pastillaje. Se colocan aplicaciones de barro sobre la pieza sin cocer.
  • Bruñido. Antes de la cocción, la superficie se pule con piedra.
  • Engobe. Utiliza barro mezclado con pigmentos.
  • Policromía. Las piezas se decora con pigmentos de colores.
  • Barro negro. Durante la cocción, se cubre la abertura del horno para impedir la entrada de aire. Al disminuir el oxígeno para la combustión se produce una coloración negra.

La producción de ollas, jarritos y otros utensilios gastronómicos de barros forman parte de la identidad de la gastronomía mexicana.