Testimonio del pasado y el presente

¿Acaso podemos pensar en tamales sin atole? Esta bebida preparada a base de maíz con agua o leche no es una costumbre reciente: desde el México prehispánico era indisoluble el binomio tamal y atole (hecho a base de agua). 

No

Para prepararlo se muele maíz crudo y se mezcla con agua o leche y azúcar; se sirve frío o caliente. Existen infinidad de variedades de atole, casi tantas como rincones en este país. Las más famosas son el xole de Teziutlán, Puebla, y de Tlapacoyan, Veracruz, hecho con maíz y cacao, equivalente al pozol tabasqueño y chiapaneco. Recordemos también el xocoatolli o atole agrio usado en los Altos de Chiapas, Oaxaca, Puebla y en algunas partes de Veracruz. Uno muy tradicional es el atole de pinole originario de Zumpango, Estado de México. El blanco sin mezcla se bebe en Michoacán, acompañado con trocitos de piloncillo para comer a mordidas; en este estado también se prepara uno muy tradicional de ciruela silvestre. María Gorda es el nombre de otro exponente típico hecho con leche, azúcar y canela. 

Como en casi toda la comida mexicana, el chile también puede ser protagonista, como el atole de chile ancho que se bebe acompañado con piloncillo en San Pedro Sierra Gorda, Zacatecas. El cuatole de Tlalixtac, Oaxaca, con miel y chile, y el nicuatole, con jalea de maíz.

Datos Relevantes: 
  • La fecha más famosa para comer tamales y atole es el 2 de febrero, día de la Candelaria
  • Las mezclas más comunes incluyen cacao, vainilla y piloncillo
  • Si se hace con chocolate caliente se convierte en champurrado
  • Todo chileatole se prepara con chile

Para saber más
Secretaría de Cultura